Para comprender cada una de las
situaciones planteadas en la actividad es muy importante saber ponerse en el
lugar de otro, en este caso para hacer más preciso la práctica propuesta he
planificado un programa de prácticas internacional que todo psicopedagogo
debería realizar asociándolo a monumentos cargados de simbolismo. Este viaje es
irreal pero las intrahistorias de cada país donde se produce una de las 19
situaciones planteadas en la práctica puede llegar a explicarnos el porqué
conductas tan reprobables para nosotros puede que en otros países tengan una
excusa que hace que a día de hoy todavía se mantengan.
Una vez visto este viaje, adjunto la
práctica realizada, como se ve en ella, mis valores y motivaciones hacen que
considere importante que un profesional dedicado a la orientación sea capaz de
poder hacer frente a cualquier cosa que le venga, ya que como en la vida misma,
no hay que dejar de lado los problemas de la vida, porque sino la vida te
terminará dejando a ti de lado, produciéndose una "muerte en vida" a
mi parecer. Puede que este punto de vista no sea normal en un psicopedagogo
pero soy de los que cree que aunque a estas alturas un ultimo esfuerzo no valga
la pena, hay que seguir intentándolo.
Es imprescindible saber que la única forma de conocernos es revisando nuestros valores y principios más profundos. Tras realizar esta actividad, me he dado cuenta de que nosotros mismo somos los únicos que podemos ver lo que verdaderamente nos motiva, que una persona sepa que nos gusta la lectura, no significa que nos conozca en su totalidad, este ejemplo debe ser muy tenido en cuenta por nosotros como orientadores, ya que no nos tenemos que dejar vislumbrar por una primera consulta, para ello es importante que nos conozcamos a nosotros mismo para poder aprender a conocer esa pequeña parcela que la persona que viene a nuestra consulta necesita remodelar pero no puede hacerlo solo. Es importante saber que en una orientación personal no vamos a conocer a la persona en su totalidad pero si ayudarla a mejorar aquella parcela que parece estar necesitada de una capa de pintura. Como he formulado anteriormente es importante antes de empezar a ayudar, habernos ayudado a nosotros mismo, un buen ejercicio para conocernos es el que muestro a continuación, espero que os sirva de ayuda, yo lo he hecho y no os voy a vender que haya funcionado perfectamente y que sea una persona "curada", pero si me ha hecho llegar a dar la luz de esa habitación que hoy por hoy necesita una mano de pintura:
- En primer lugar
es importante revisar nuestros valores y principios más profundos: pensar en todo aquello que deseamos, amamos o
nos apasiona hacer, tenemos que hacer un lista de todos ellos, por muy
sencillos que parezcan, luego tendremos que selecciona de ello cinco,
ninguno más, que serán los más importantes desde nuestro punto de vista.
- En segundo
lugar, imaginar en nuestra mente que estos objetivos fueron alcanzados con
el éxito esperado: y
luego pregúntate ¿Qué es lo que valoro de este logro? Pueden ser uno
o más valores, en esto no hay un número exacto.
- En tercer lugar,
hacer una lista de todos esos valores en forma de pirámide.
- En cuarto lugar,
crear una lista de actividades que te produzcan los valores que has
puesto en la cúspide de la pirámide.
- En quinto lugar,
calificar estos valores: en
tu lista del 1 al 10 de menos a más importante. Se honesto contigo mismo,
de esta forma sabrás que es lo que más valoras y que es lo que
realmente te motiva.
- En sexto lugar, Toma la pirámide y agrega la suma de las calificaciones de todos los valores incluidos: Ahora tomaremos conciencia de la importancia de estos valores a través de tres formas:
-
Cuando
son violados y esto nos incomoda.
-
Cuando
son satisfechos, esto nos hará sentir bien.
-
A
través de un análisis interno siendo sincero contigo mismo.
Finalmente, no olvides que los valores más profundos son los que ayudan a conocerte a ti mismo y los que realmente te hacen feliz.
Esto no es nada fácil y requiere tiempo,
pero una vez lo hayamos empezado, podremos orientar, ya que este ejercicio
deberemos planteárnoslo a lo largo de toda nuestra existencia.
Como un recuerdo viene y va
atraviesa la ciudad,
quién pudiera regresar
y volver a romper el jarrón
que mamá compró.
En los dibujos me quiero perder,
no quiero saber
lo enfermo que está el mundo
más allá del parque
.
Me resisto aunque nada es igual
dónde quedó aquella verdad
el tiempo pasa
y nos da por cambiar
y olvidar en un cajón
las pruebas
de que al menos fuimos felices
una vez
En los dibujos me quiero perder
no quiero saber
lo enfermo que esta el mundo
mas allá de ésta pared
"Todos
fuimos niños alguna vez"
No hay comentarios:
Publicar un comentario