La Orientación es una tarea que requiere que el individuo que se encarga de administrarla adopte una visión en la que todas las perspectivas son igual de válidas. A la hora de recoger información para acompañar y hacer de guía al individuo en su viaje hacia el desarrollo personal es importante no solo tener en cuenta aquellas cosas que vemos que el sujeto nos relata, o aquellas cosas que nos relatan las personas que están a su alrededor, sino que más importante es aún mirar como esa persona se ve a sí mismo. Esta tarea es posiblemente en la que vamos a encontrar mayores dificultades, pero también será aquella que permita al sujeto poder crecer como persona.
Es imprescindible en este sentido que la persona que desea el desarrollo de cualquier competencia (sea cual sea) tiene que ser consciente de la necesidad de mantener en equilibrio tres aspectos:
- ¿Qué es querer? es la actitud proactiva para seguir aprendiendo y ponerlo en práctica.
- ¿Qué es saber? es conocer con mayor minuciosidad.
- ¿Qué es hacer? es llevar a la práctica ese conocer y esa actitud proactiva, es por consiguiente es la acción que realizamos.
Como ya he mencionado antes, este proceso es verdaderamente complejo y difícil de llevarlo a cabo sin que algún aspecto importante caiga en el olvido. Como ya sabemos todos aquellos aspectos que queremos mejorar y generalizar deben ser primero entrenados y mejorados en el contexto específico en el que su incidencia es más problemática para nosotros, para una vez adquiridos poder extrapolarlos a otras situaciones, esto requiere evaluar y tomar conciencia de las áreas en las que esa conducta produce mayor problemática y por consecuencia nos hace retomar la reflexión que permanente nos hace evaluar y tomar conciencia de en que lugar estamos ubicados en cada una de las parcelas que componen nuestra vida, en este caso en la clase hemos utilizado la técnica de la "Rueda de la Vida" que es una herramienta que nos permite reflejar a través de una representación gráfica de como valoramos nuestra situación en las diferentes parcelas de nuestra vida.
Es importante tener en cuenta que esta técnica es algo simbólico, flexible y visual que permite a la persona, a través de la pregunta, tomar conciencia de donde está.
Es importante tener en cuenta que esta técnica es algo simbólico, flexible y visual que permite a la persona, a través de la pregunta, tomar conciencia de donde está.
A continuación, muestro los pasos a realizar en esta tarea utilizando como guía "Mi rueda de la vida" que ha sido el ejemplo que también hemos utilizado en clase para dar a conocer la técnica:
Esta es mi rueda:
Instrucciones:
- Se debe concebir la rueda como un espacio en el que la sinceridad debe estar latente en cada respuesta, ya que el éxito de esta técnica radica en la facilidad que tiene para representar a golpe de vista aquellas parcelas de nuestra vida que consideramos que son necesarias reforzar o cambiar.
- Cada rueda de la vida es distinta, hay ruedas de 4, 6 o 8 áreas, una rueda con menos parcela, no significa que la persona tenga menos problemas, muchas veces a lo largo de su realización observaremos como la rueda se va a tener que ir ampliando, ya que una vez explicada que es para nosotros cada una de las áreas, pueden salir a la luz otra áreas más escondidas que también queremos trabajar.
Desarrollo de la técnica:
- Se le dejará a la persona una hoja en blanco y deberá en ella realizar un circulo que a la vez se deberá de dividir en 8 partes iguales.
- Elegir aquel aspecto de nuestra vida que queremos mejorar, en este caso será mejorar como psicopedagogo para poder ofrecer una mejor y más adecuada respuesta a las situaciones que se me presenten a lo largo de mi profesión.
- Una vez dibujado, deberán de seleccionar aquellas 8 áreas más importantes para él, teniendo en cuenta que estén relacionadas con aquellas situación actual que desea que sea mejorada. En este caso las áreas que intervienen, a mi modo de ver, en la mejora de mi práctica profesional son la autoestima, empatía, responsabilidad, actitud crítica, honradez y respeto, los límites personales, la creatividad y la flexibilidad.
- Después de elegirlas deberé definir que considero que es cada una de ellas (este paso es muy importante, ya que puede hacernos ver que nos falta alguna área, o que tenemos repetida alguna de ella, ¡ojo, os lo digo por experiencia!.
- Una vez definidas, teniendo en cuenta la situación actual, deberemos puntuar en una escala del 0 al 10 (siendo 10 el valor de mayor satisfacción) nuestro grado de satisfacción en cada una de estas áreas y reflejarlas en cada posición (en este caso e utilizado un punto morado y he anotado el número al lado).
- Tras hacerlo en cada una de las áreas, uniremos todos los puntos (en este caso a través de líneas moradas y rellenaremos el hueco con un color (en este caso amarillo) que nos permitirá vislumbrar de forma eficaz nuestra rueda. Con preguntas como "Qué entiendes por flexibilidad"
- A continuación, le plantaremos una serie de preguntas al sujeto con la finalidad de que por sí mismo saque conclusiones, estas preguntas pueden ser: "¿Qué es lo que ves"; " ¿Qué te dice tu rueda?"; " ¿Cuál de estas áreas, si hicieses un cambio afectaría de forma positiva a las demás?" OJO con esta pregunta nos dará la clave para saber cual es el área clave a trabajar, es el llamado punto palanca y "¿Cómo te sientes en cada una de las áreas?".
- A través de estas preguntas, el sujeto obtendrá uno o dos objetivos (como mucho), que responderán a la ansiada pregunta ¿Qué queremos conseguir?, en mi caso la rueda de la vida reflejo estos dos objetivos:
- Una vez clarificada la finalidad que persigue el sujeto, en forma de objetivos, es hora de hacer que el individuo empiece, siempre él, a proponer alternativas para poder mejorar esa situación. Algunas preguntas que se pueden plantear para que el sujeto sepa que tiene que hacer en este momento son: "¿Qué acciones concretas crees que tienes que hacer para lograr cada uno de los objetivos?", "¿Cómo vas a actuar para evitar hacer lo que no quieres" y "Qué necesitas tú para conseguir esos objetivos". Esta fase es difícil, pero es la más necesaria y la que a corto plazo ayuda al sujeto a tomar conciencia de la necesidad de cambio para lograr su bienestar.
- Una vez que el sujeto ya ha hablado y ha dicho todo lo que tenía que decir, es hora de proponer al sujeto un cambio de rol, en el que el sujeto observe como mero espectador su situación, para poder valorar desde otra perspectiva aquello que le inquieta, muchas veces esta propuesta no sale, ya que es muy difícil que el sujeto sea capaz de evadirse, si el sujeto es capaz permitirá acelerar el proceso de toma de decisiones.
- A continuación, si trabajamos en grupo haremos que las demás personas propongan al sujeto alternativas para poder mejorar la situación del individuo, si no es así, el orientador deberá de proponer alternativas, aunque este paso nunca se dará si previamente el sujeto no ha manifestado ninguna protesta, el consejo no tiene cabida en la relación de ayuda.
- Tras el cambio de roles y el planteamiento de propuestas, es hora de que el sujeto comience a evaluar y a considerar las diferentes alternativas propuestas por él y por los demás (si se trabaja en grupo) evaluando los inconvenientes y ventajas de cada una de ellas y comience a sacar conclusiones que deberán finalizar con el establecimiento de un plan de acción que le permita resolver el conflicto.
- El plan de acción no será una mera lista de acciones a realizar para solucionar el problema, sino que requerirá de una actitud y un compromiso por parte del sujeto, en el que en un determinado intervalo de tiempo deberá llevarlas a cabo, revisando, evaluando y modificando aquellas que le están siendo útiles y desechando aquellas que están acrecentando el problema. El plan está para llevarlo a cumplirlo.



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