Esta entrada surge a partir de una reflexión personal surge después de trabajar en una de las clases la discusión de como la escuela nos ha enseñado a competir y no a trabajar en equipo.
Ver crecer y brillar a alguien que quieres es una situación que a las personas nos genera muchas veces tres reacciones, no todas ellas sanas, pero igual de intensas:
- La primera de ellas es alegrarse por la persona, ya que el sentimiento de estima y cariño hacia el otro hace que compartas con él un poquito de su felicidad.
- En segundo lugar comienza a generarse en ti un planteamiento necesario pero peligroso, el de empezar a comparar sus logros con los tuyos.
- Por último una reacción aún no más peligrosa continuar con el segundo planteamiento, esa absurda competición.
Muchas veces las dos últimas no se llegan a desarrollar, haciendo que volvamos a nuestro estado de bienestar y a ser participes de la felicidad del ser querido, al que por unos segundos hemos visto como un autentico rival en el camino hacia el éxito. Pero desgraciadamente, estas dos últimas reacciones aprovechan cualquier momento para sembrar en nosotros el temor a no evolucionar y quedarnos demasiado rezagados en el camino de la búsqueda del éxito y la realización personal, por lo que es importante tener en cuenta, aunque esto nos lleve toda la vida: "que el único rival que nos encontraremos a lo largo de este camino seremos nosotros".
Ver como en un escenario tu rival aglutina todos los aplausos nada más abrir la boca hace que hasta a la persona más preparada le tiemblen las piernas, ¿pero quién tiene la culpa de que te tiemblen las piernas? ¿Tú rival? ¿La canción?, ¿la ropa que llevas? etc.... No, no, no y mil veces no, quién de verdad hace que te tiemble las piernas es tu miedo, tu inseguridad, tu sensación de inferioridad ante el abrumado éxito cosechado por tu compañero en un momento. Cuando te suceda esto, que te sucederá ya que es ineludible, es importante tener en cuenta que ese momento soñado tantas veces por ti no puede echarse a perder por nada, pensar que es un momento para disfrutar, no para apuntar lo que hiciste mal o harás mal, ¡Disfruta ese momento!.
Aunque esto puedes hacerlo desde ya, no esperes a tu segundo de protagonismo en la vida, no se puede vivir solo de ilusiones y recuerdo, sino que esto también podemos hacerlo realidad. No esperes, cualquier día puede ser el día perfecto para triunfar, no te quedes sentados a esperar las oportunidades, sino que búscalas tu mismo, deja de ver los problemas como algo negativo, y obsérvalos como una oportunidad de encontrar una solución, es decir, ve cada problema como una posibilidad para encontrar un oasis, cada noche de insomnio como un misterio a resolver que se te presenta. Ver cada día, cada hora, cada minuto, cada segundo como una nueva oportunidad de ser feliz, esto nos permitirá descubrir que en realidad el único rival al que te has enfrentado y te enfrentarás no era más que a tu mismo, y que enfrentarse a ello será la única y mejor forma de superarse a sí mismo, y no al del al lado.
Una vez que seas consciente de eso descubrirás que tu no eras el mejor y que tal vez nunca lo hayas sido, pero por fin, te darás cuenta de lo inútil que es pensar quién gana y quién pierde. Desde ahora solo tiene que importarte saber que quieres hacer y no que te obligan a hacer o que te aconsejan hacer. Te percatarás de que lo difícil no es encontrar la felicidad, sino pararse cuando es necesario.
A continuación pongo un vídeo precioso que invita a reflexionar que todo aquellos que esperemos de la vida precisa de que nosotros seamos conscientes de que el primer paso lo debemos de dar nosotros mismo, a nuestro ritmo, no al que tienen las personas que nos rodean, el éxito te llegará, pero a su debido tiempo, intentar acelerarlo sin merecerlo, nos alejará más.
Una vez que seas consciente de eso descubrirás que tu no eras el mejor y que tal vez nunca lo hayas sido, pero por fin, te darás cuenta de lo inútil que es pensar quién gana y quién pierde. Desde ahora solo tiene que importarte saber que quieres hacer y no que te obligan a hacer o que te aconsejan hacer. Te percatarás de que lo difícil no es encontrar la felicidad, sino pararse cuando es necesario.
A continuación pongo un vídeo precioso que invita a reflexionar que todo aquellos que esperemos de la vida precisa de que nosotros seamos conscientes de que el primer paso lo debemos de dar nosotros mismo, a nuestro ritmo, no al que tienen las personas que nos rodean, el éxito te llegará, pero a su debido tiempo, intentar acelerarlo sin merecerlo, nos alejará más.
Puedes triunfar aunque te digan lo contrario
Llegar a interiorizar esto es un proceso a largo plazo. Muchas veces a nuestra mente y a nuestros oídos llega una pregunta ¿por qué tenemos que hacer las cosas tan complicadas?, la vida no es tan complicada, es importante que dejes de actuar como si fueras otro, la vida consiste en ver como caes, avanzas, paras y tomas lo que obtienes, simplemente valora cada paso dado en tu vida, sin compararla con los demás. Ahora no importa no haber tenido suerte antes, siendo realista no extrañamos tanto no haberlo conseguido, ya que hay tantas cosas que todavía podemos hacer, por lo tanto no merece la pena recordar porque la ilusión nunca se transformó en algo real, aunque para esto se requiere no dejar caer la inspiración en saco roto.
Para finalizar, dejo una canción, un poema y tres frasecitas, que espero que se conviertan en muchas más con vuestro apoyo, para llenar la mochila que utilizaremos en el largo camino de la vida:
Maldita Nerea: La respuesta no es la huida
LA CONSTRUCCIÓN DE UN SUEÑO
Siempre hay tiempo para un sueño.
Siempre es tiempo de dejarse llevar
por una pasión que nos arrastre hacia el deseo.
Siempre es posible encontrar la fuerza
necesaria para alzar el vuelo y dirigirse hacia
lo alto.
Y es allí, y solo allí, en la altura, donde
podemos desplegar nuestras alas en toda su
extensión.
Solo allí, en lo más alto de nosotros mismos,
en lo más profundo de nuestras inquietudes,
podremos separar los brazos, y volar.
Dulce Chacón
Dulce Chacón
- Hay más de lo que los ojos conocen.
- Sigue. Ten fe. Puede que aun no sepas lo que vales pero es mucho más de lo que te imaginas. Pase lo que pase, has de continuar y confiar en que todavía no conocer lo mejor de ti, porque eso siempre está por llegar.
- No te pare, ni siquiera respires. No te hace falta suspirar, ni preguntarte por qué no sonríe un segundo o por qué no mira donde estás ni te busca con ganas de ti. Preguntarte si realmente eres importante para alguien es algo que hace que dudes aún más. Y es que es mejor no buscar fallos ni faltas, para quitarle la importancia a un momento que casi es perfecto,ni darle demasiada importancia a aquellos momentos que son desagradables, porque sólo así conseguirás ser infeliz que es de las pocas cosas que no queremos en la vida.
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