sábado, 3 de noviembre de 2012

Lectura: El hombre en busca del sentido


"El hombre en busca de sentido" ofrece una perspectiva "diferente" a todos los ensayos escritos sobre la segunda guerra mundial, Vicktor Frankl va más allá, sustituyendo el conflicto bélico por el conflicto psicológico mediante el delineamiento de un ángulo concreto en el que se describen las experiencias como vivencias concretas de un ser humano para penetrar y delinear la precisa naturaleza psicológica de esas vivencias.

Observar como todos los logros se desvanecen, como todas las expectativas caen en saco roto y como las ilusiones son desechadas sume al sujeto en un estadio similar a la de "vivencia sostenida". Este estadío nos incita a replantearnos preguntas que transciende hasta el lugar más recóndito de la persona.

En momentos donde todo anda mal, sería fácil encontrar motivos que nos llevasen a desistir de seguir luchando, pero como todos sabéis existe una alternativa ante esto, sino este libro nunca se hubiese llegado a publicar.

A lo largo de la lectura del libro, el autor destaca aspectos claves que son vertebradas por una idea: la capacidad que tiene la persona para hacer frente a las adversidades hasta en las situaciones menos favorables. En estos aspectos podríamos encontrar las bases que sustentaron el origen de la Orientación Personal.

En primer lugar, se encuentra la dicotomía que desde hace años esta presente en la mentalidad de las personas, y no es otra que la dificultad de asimilar que la respuesta a los problemas "gordos" que invaden nuestra mente suelen encontrar su solución en cosas tan "simples y pequeñas" pero a la vez tan complejas como el amor, la tristeza, la sorpresa o la gratitud. Lo que demuestra la carencia actual de la educación en emociones.

En segundo lugar, se demuestra la teoría de que no hay hombre más libre que el propio hombre, que incluso en situaciones en las que se ve sometido a la voluntad de un tercero tiene capacidad para dar cobijo en su interior a la más importante de las libertades humanas, aquella en la que el hombre decide la actitud personal que va a tomar frente al destino.

Un tercer aspecto, es el que establece que el sufrimiento también es uno de los caminos por los que hay que pasar para poder conquistar la grandeza humana, ya que lo que verdaderamente permite alcanzar la plenitud a la persona es la experimentación que esta hace de su vida hasta poder encontrar por fin que es aquellos que realmente la hace feliz, para esto la persona ve como su camino empieza a bifurcarse en varias alternativas, las cuales tendrá que experimentar más de una vez, para poder ir llegando a discernir cual de ellos es lo que verdaderamente permitirá brindarle la oportunidad de conquistar la grandeza humana, que aunque parezca descabellado, esta consiste en aprender a conocerse y a quererse como uno es.

En este proceso de experimentación es importante destacar la necesidad que la persona debe hacer un esfuerzo por intentar trascender, ya que solo a través de este proceso conocerá lo que verdaderamente encierra cada uno de esos caminos que necesariamente deben transitar para lograr conocerse.

La conquista de la plenitud o grandeza humana tiene una única recompensa, que por muy simple que parezca encierra la respuesta a todos aquellas preguntas habidas y por haber que una persona puede plantearse a lo largo de su vida, y no es ni más ni menos que la invitación permanente a desarrollar una rica experiencia espiritual.

Probablemente esta afirmación que voy a lanzar me catapulte al mayor de mis fracaséis, pero quién sabe, a lo mejor no he esto tan errado cuando afirmo que cualquier situación de la vida, y enfatizo en la palabra "cualquiera", sea una oportunidad más que nos da la vida para conquistar esa grandeza humana, que tanto anhelamos y que tanto miedos e inseguridades provocan en nuestro camino, Pero ¿por qué te digo esto? Yo soy de los que piensa que las personas "no estamos preparados para la infelicidad" por consiguiente todo aquello que venga "sea malo o bueno" puede ser aquellos que nos permita abrir la puerta hacia nuestro interior.

Sería poco acertado no reflejar la influencia que tienen las demás personas en hacer que una tercera conquiste ese fin tan anhelado por la humanidad. En la lectura el protagonista reitera que uno de los motivos que hizo que su estancia en el langer pudiese haberse prolongado tanto fue, porque hasta embargados por la sensación de existencia sostenida, el hablar con alguien, el compartir lamentos, el saber ser escuchado, el saber comunicarse no solo con uno mismo, sino con los demás garantizaba en muchos casos poder evadirse de aquellas listas.

"Una vez más dejarse llevar puede ser la mejor alternativa". Como todos conocemos la vida es un cúmulo de infortunios y suertes en las que aparentemente no tenemos ni voz, ni voto, pero creo que si emprendemos camino hacia la búsqueda de esta respuesta, encontraremos una solución por lo menos más que gratificante.

Para culminar esta recensión quiero destacar algunos aspectos relevantes, en primer lugar esta obra intenta reivindicar el papel protagonista que las emociones tienen, y como es verdad que sin ellas, la persona no encontraría nada a lo que aferrarse en su camino hacia la plenitud personal. Un segundo aspecto es la herencia que como profesionales nos deja este autor a través de la Logoterapia, una herramienta centrada en el sentido de la existencia humana y en la búsqueda de ese sentido por parte del hombre y que mira hacia el futuro, y que por tanto rompe con los mecanismos de retroalimentación que impiden a la persona avanzar, y al profesional le ayuda a poder seleccionar entre alternativas para poder encontrar una solución. Y para terminar que mejor que enunciar el imperativo categórico de la Logoterapia que es el siguiente: "Obra así, como si vivieras por segunda vez y la primera vez lo hubieses hecho tan desacertadamente como estáis a punto de hacerlo ahora".

Es importante recordar que el sentido de la vida cambia continuamente, pero que nunca cesa de existir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario