"Sillas perceptivas" es un técnica empleada en orientación para trabajar en el sujeto que viene a consulta, la empatía entre otras cosas. Habiendo trabajado en Orientación Personal la importancia de trabajar este aspecto, Guadalupe nos ha propuesto realizar esta técnica en clase, que consiste en analizar la situación planteada desde las diferentes perspectivas que podemos encontrar de la situación, para así poder hacer ver al individuo posibles soluciones encontradas a través de la valoración del multiperceptivismo encontrado en cada situación.
En este caso, al igual que en el de la rueda de la vida me he prestado voluntario, ya que considero que como mejor se entiende una técnica es a través de practicarla y que mejor que con un profesional que lo sepa utilizar y haya explorado las ventajas que esta técnica nos puede ofrecer para ayudar a los sujetos que vengan a sesión con nosotros como profesionales.
Como en cualquier sesión de orientación, el orientador deberá de encargarse, en un primer momento, de hacer que el sujeto que venga a consulta se sienta cómodo y seguro durante toda la sesión, por lo tanto antes de comenzar con esta técnica deberemos propiciar la creación de un ambiente en el que el sujeto se sienta totalmente cómodo y confiado para poder expresar aquello que le hace sentir mal. La situación planteada en este caso era: "Óscar se enfada con su hermano Jesús porque cuando se van sus padres de fin de semana, Jesús nunca recoge nada de lo que le toca y después tanto Óscar como Jesús son regañados de la misma forma, aunque Óscar haya hecho su parte". Por lo que las fases a tener en cuenta serán:
- 1. La del mismo sujeto que viene a consulta: en esta fase el sujeto además de exponer su perspectiva sobre el problema, el orientador a través de preguntas deberá percatarse de aquellos sentimientos que la situación provoque en el individuo, ¿pero cómo hago que como orientador eso ocurra?, evidentemente no es tarea fácil, pero uno de los mecanismos más eficaces es el planteamiento de preguntas no invasivas que junto con la comunicación no verbal nos revelarán como se siente el individuo. Un ejemplo de preguntas a plantear en esta fase serían: ¿Cómo te sientes cuando llegan tus padres y os regañan? Teniendo en cuenta la respuesta a esta pregunta, que la mayoría de las veces será bastante pobre en contenido, podremos ir ampliando el sentido de esa emoción o sentimiento con preguntas que complementen y vayan más allá como: ¿Cómo ves tu lo que está pasando?; ¿qué supone para ti el hecho de que tus padres lleguen el domingo y porque tu hermano no haga las tareas asignadas haya consecuencias para ti?;¿Cómo ves tu el conflicto que surge con tu hermano?; ¿Cúal seria tu solución para solucionar la situación?; ¿Cómo ves la situación?;¿Qué esta pasando?
- 2. La perspectiva de la persona o personas con la que se tiene el problema: se producirá un cambio de situación en el que el sujeto será ahora la persona con la que tenga el conflicto, con lo cual se sentará en la otra silla. Esta tarea es difícil y muchas veces el sujeto inconscientemente habla por sí mismo, hay que dejarle claro la importancia de cambiar de perspectiva para poder seguir avanzando en la resolución del conflicto. Teniendo en cuenta estos factores el orientador deberá de propiciar el clima en el que el sujeto se sienta suficientemente cómodo para poder meterse en el papel del otro. Tras conseguirlo se le plantearán las mismas preguntas que en la anterior fase usando preguntas como: ¿Cómo ves tu lo que está pasando?; ¿qué supone para ti el hecho de que tus padres lleguen el domingo y porque tu hermano no haga las tareas asignadas haya consecuencias para ti?;¿Cómo ves tu el conflicto que surge con tu hermano?; ¿Cuál seria tu solución para solucionar la situación?; ¿Cómo ves la situación?;¿Qué esta pasando?
- 3. La perspectiva desde personas ajenas a la situación: esta perspectiva permitirá al sujeto tomar conciencia del problema y su magnitud y afección a otras situaciones. En este caso simplemente el sujeto tendrá que analizar que sensaciones y reacciones produce observar ese problema desde fuera, preguntas para conseguir esta información serían: ¿Tú como lo ves?; ¿Qué le dirías si fueras Óscar?; ¿Qué crees que les puede ayudar?; ¿Qué le dirías a Óscar?; ¿Cómo te gustaría que fuese?. Podemos utilizar diferentes perspectivas, aunque la de un niño pequeño nos dará muchas pistas, ya que ellos se fijan mucho en la comunicación no verbal.
- 4. La perspectiva de personas a las que admires: posiblemente la más complicada, ya que es difícil poder ponerse en esta perspectiva y sobre todo que en ella hay inscritos muchos valores que harán al individuo aunar aun más en profundidad en las bases de la situación problemática.
No debe durar muchas sesiones y siempre estar adaptadas al tipo de persona que viene a consulta. No es idónea en personas que todavía no conocen el problema de raíz, o todavía no se sientan cómodas.
Es una técnica que se puede trabajar desde los 3 años (adaptándola con muñecos) hasta la vejez. Muy útil en problemas de parejas.

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