viernes, 4 de enero de 2013

La pedagogia de la segunda oportunidad: una paso adelante en la formación de personas

 Desde el principio quiero dejar claro que el empleo de este tipo de pedagogía, no tiene ni tendrá como objetivo que nosotros como orientadores, ni como personas, demos una segunda oportunidad a nadie, sino hacerles ver la importancia que tieme darse una segunda oportunidad a sí mismos, ya que en este tipo de experiencias hacen ver a uno lo verdaderamente genuino, auténtico e irrepetible que se es en realidad. Y esto en definitiva, el el primer paso que uno debe tener claro antes de emprender el camino de la vida.

En esta entrada pretendo no solo ahondar en la necesidad de reflexionar sobre uno mismo, sino concienciar a las personas que en su día a día trabajan con personas, en la necesidad de tener en cuenta este tipo de pedagogía.

Un claro ejemplo sería el que muestro a continuación, y es el que viene realizando desde hace varios años la Fundación Tomillo y que me gustaría que pudieseis echarle un vistazo.





A lo largo de la vida, diferentes experiencias y situaciones dirigen nuestra existencia a la contemplación y añoranza de una etapa anterior mejor, donde no hacía falta que nadie nos ofreciera nada, ta que parecia evidenciarse una relación estrecha con el destino, el cual siempre terminaba jugando a nuestro favor. En realidad, esta visión encierra un problema que como psicopedagogos debemos trabajar, y es el de ayudar a que la persona por sí misma sea capaz de saber mirar hacia atrás, tomar esta actitud como una "oportunidad" para poder identificar y revisar, y no evaluar y lamentar. Si bien es verdad que la contemplación del pasado de forma aisalda carece de utilidad, también es cierto que una mirada objetiva y alejada de cualquier procedimiento de comparación brinda a la persona una "segunda oportunidad" de mejorar su situación.

Una dimensión muy discutida, pero en realidad poco afrontada por la persona es la dimensión positiva que lleva implicita el error. Desde que somos pequeños siempre hemos sido educado en que lo bueno es auqello de lo qye tras su consecución nos dota de una recompensa significativa para el que la recibe, es decir, denotando un marcado carácter a corto plazo. Pero poco se habla de aquellos que en un primer momento se presenta amargo, y que tras un tiempo y el sometimiento a un feedback exhaustivo nos indica que ha sido la mejor cosa que nos ha podido pasar, y en verdad en ese momento fue un error de los grandes, entonces, qué pasa con eso? Una tarea pendiente que todo psicopedagogo debe tener en cuenta durante toda su carrera es hacer que las personas vean por si mismas la multitud de enseñanzas y oportunidades que un error puede brindar.

El tratamiento que las pedagogias de las segundas oportunidades hacen en relación al uso de procedimientos de comparación es otra de las razones que me ha impulsado a tratar este tipo de propuestas en este cuaderno de aprendizaje virtual. Como todos sabemos nadie es igual que nadie, por lo que buscar una escala para poder medir una persona junto a otra no sirve de nada. Cada persona tiene su momento, su lugar, su instante, entonces quién somos nosotros! E incluso quién son ellos! Para saber si uno es mejor que otro.

Una frase expuesta por una de las educadoras, del video anteriormente propuesto, me ha llamado la atención y es aquella que remite a Edison y que manifiesta de forma muy concisa el sentido de vida de este tipo de pedagogias: "no fracasé 999 veces, solo descubrí 999 formas de no hacer una bombilla".

Al igual que un peluquero comienza haciendo trasquilones a sus primeros clientes y su tutor va haciéndole ver formas para hacerlo correctamente, el aprendiz de peluquero no solo esta aprendiendo de aquello que le ha dicho su tutor, sino que también ha aprendido una manera de no cortar el pelo.

Nosotros como psicopedagogos debemos hacer ver a la persona lo importante de saber celebrar sus éxitos, pero también saber celebrar sus derrotas, ya que en definitiva es uno de los caminos, que no solo se solucionará el problema que en ese momento le invada, para desarrollarse como persona.

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